La digitalización del sector será útil si contribuye a la mejora de la renta de los agricultores y no solo a mejorar la producción de alimentos y la seguridad alimentaria

El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, Joaquín Olona, ha participado en la jornada “Impacto de la agricultura 4.0 en el marco de la PAC” que ha tenido lugar este lunes en Barcelona, organizada desde el Consejo de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España, la Institución Catalana de Estudios Agrarios (ICEA) y la demarcación de Barcelona del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Forestales de Cataluña, con la colaboración de Munitec, la mutua de los ingenieros del medio rural.

El consejero ha señalado que “la digitalización agrícola es imprescindible e imparable pero no solo no contribuirá, por sí misma, a la solución del problema agrícola, que es el de la insuficiencia y volatilidad de la renta de los agricultores, sino que lo agravara si no se enmarca en una PAC más justa y eficaz”.

Para Olona es necesaria una reforma en profundidad de la PAC “en favor del modelo de agricultura familiar y de los agricultores que más dependen de la agricultura y más contribuyen a su mejora, que les ayude a reducir sus costes económicos, sociales y ambientales, no a aumentarlos, al tiempo que les garantiza unas rentas dignas y suficientes”.

El consejero ha recordado que “hoy, lo mismo que hace 50 años, los agricultores no alcanzan siquiera la mitad de la renta del resto de los europeos”. Olona considera que “la impresionante mejora tecnológica de la agricultura habida durante estos 50 años ha generado un intenso beneficio al conjunto de la sociedad, pero no tanto a los agricultores”.

En este sentido, Olona considera que “la mejora tecnológica, ahora impulsada por la digitalización, seguirá impulsando la productividad agrícola en beneficio de la sociedad”. Sin embargo, cree que “ha llegado la hora de que también lo sea en beneficio del nivel de vida de los agricultores, lo que solo ocurrirá con una reforma en profundidad de la PAC como la que proponemos desde Aragón”.

La propuesta de Aragón aboga por la redistribución de la ayuda entre agricultores, antes que entre sectores y territorios. Lo que exige eliminar los derechos históricos, los pagos por especie y la regionalización productiva, compensando directamente la renta de los agricultores en función del ejercicio real de la actividad agraria que llevan a cabo.

Se trata de compensar las rentas agrícolas, respecto de la Renta Agraria de Referencia ya existente en España, atendiendo a condiciones de profesionalidad, productividad, dimensión económica y contribución ambiental.

Asimismo, la propuesta introduce el apoyo excepcional a los sectores especialmente sensibles mediante pagos asociados a la producción, la mejora de las estructuras productivas y comerciales agroalimentarias y medidas innovadoras de mercado para cadena alimentaria más justa y eficaz.

ASAJA critica que faltan por acometer casi un 90% de las modernizaciones de regadíos previstas en el Plan Hidrológico del Duero

ASAJA de Castilla y León ha expresado su decepción tras conocer en el Consejo del Agua de la Cuenca del Duero que cuando se ha superado el ecuador del Plan Hidrológico del Duero 2016-2020 apenas se ha ejecutado una cuarta parte de los nuevos regadíos comprometidos, y aún son peores las cifras de modernización de regadíos, puesto que solo se ha completado un 11 por ciento de lo proyectado.

ASAJA ha calificado de “desoladoras” las cifras dadas a conocer por la presidenta de la Confederación, Cristina Danés, y contenidas en el informe de seguimiento del Plan Hidrológico del Duero. “Estamos hablando de que apenas se ha ejecutado un 25 por ciento de los nuevos regadíos previstos, en un momento vital para impulsar el sector agrario de Castilla y León, que está siendo frenado por la falta de compromiso y de financiación de las administraciones”. ASAJA indica que en estos momentos “hay un consenso mayoritario en las comunidades de regantes a favor de la modernización, en sus asambleas han aprobado la modernización y han buscado financiación a través de acuerdos con la banca para acometer las obras”, por lo que el “tapón administrativo puede dar al traste con una oportunidad vital para el futuro de la agricultura de la comunidad autónoma”.

El representante de la OPA en el Consejo del Agua, José Antonio Turrado, ha lamentado la baja ejecución del Plan Hidrológico del Duero, que ya partió con una financiación insuficiente, y que encima ni siquiera está siendo aprovechada por la desidia de la administración. ASAJA insta tanto al Ministerio de Agricultura, del que depende la Confederación Hidrográfica del Duero, como a la Consejería de Agricultura y Ganadería, que también comparte competencias, a que colaboren y propicien la ejecución inmediata de estos proyectos de modernización y nuevos regadíos, aportando la financiación prevista y a la que se han comprometido.

ASAJA recuerda que el riego modernizado es hoy por hoy uno de los principales factores para fijar población y generar riqueza en el medio rural, además de procurar una estabilidad en los ingresos agrarios y mejorar las condiciones de vida de las familias agricultoras, factores que no pueden ser ignorados por unas administraciones que dicen tener como prioridad absoluta el sostenimiento de la población en Castilla y León.

Seguimiento inversiones del programa de medidas en el horizonte 2016-2021 (diferenciando las líneas que repercuten en el sector agrario)

  Inversión planificada Inversión ejecutada % ejecutado
Modernización de regadíos 231.283.162 24.953.239 11%
Nuevos regadíos 291.415.794 72.336.775 25%
Infraestructuras hidráulicas 310.932.284 88.578.137 28%
TOTAL 1.302.308.198 389.612.954 30%

Fuente: CHD. Informe seguimiento del PHD en el Duero, enero 2018

Ayudas de 25 millones de euros para proyectos que impulsen la innovación y la digitalización de la agricultura

EN EL MARCO DEL PROGRAMA NACIONAL DE DESARROLLO RURAL 2014 – 2020

El objetivo es apoyar iniciativas del sector agroalimentario y forestal, para dar respuesta a retos y oportunidades en materia de seguridad alimentaria, diversificación de las producciones y productos o suministro de materias primas

Tras la aprobación de las ayudas, el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) lanzará la convocatoria en el primer cuatrimestre de 2019

El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, un Acuerdo por el que se autoriza la convocatoria de subvenciones para la ejecución de proyectos de innovación de interés general, por grupos operativos de la Asociación Europea. Unos proyectos orientados a la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri), en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020.

El objetivo es apoyar iniciativas del propio sector agroalimentario y forestal, para dar respuesta a retos y oportunidades en materia de seguridad alimentaria, diversificación de las producciones y productos, suministro de materias primas para usos alimentarios y no alimentarios, aprovechando el conocimiento científico y aplicándolo según sus necesidades.

El presupuesto total para estas ayudas asciende a 25.000.000 de euros contando con una cofinanciación del FEADER del 80%.

Mediante estas ayudas se apoyará la puesta en marcha de proyectos innovadores de interés general en el sector agroalimentario y forestal y en el medio rural, con subvenciones de hasta 600.000 euros por proyecto.

Tras la autorización del Consejo de Ministros, el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) lanzará la convocatoria en el primer cuatrimestre de 2019.

Será la segunda convocatoria de este tipo de ayudas, tras la publicada en 2018, con un crédito de 12 millones de euros, estando a punto de dictarse resolución definitiva, que permitirá financiar en torno a 22 proyectos, de un total de más de 140 solicitantes.

En total, en todo el periodo de programación 2014-2020, se quieren destinar 45 millones a apoyar proyectos innovadores de interés general. Así, tras la enorme demanda que han suscitado estas ayudas en la convocatoria de 2018, se ha diseñado una convocatoria con un crédito más elevado, de 25 millones de euros. De cara a impulsar la transformación digital en el sector agroalimentario y forestal, del crédito total se reserva un 20% para la ejecución de proyectos centrados en la aplicación de innovaciones tecnológicas en digitalización y utilización del big data.

Es urgente mejorar el manejo del suelo y el agua en la viña e implantar márgenes multifuncionales

Es preciso implementar medidas para la mejor y más sostenible conservación del suelo y el agua, así como de la implantación de márgenes multifuncionales dentro de Operación Polinizador, según se puso de manifiesto en una jornada organizada por Syngenta en colaboración con su distribuidor Agronanclares, con la la Asociación Española de Agricultura de Conservación (AEAC.SV), la asociación técnica Atevical           

La localidad vitivinícola de Rueda, Valladolid, ha acogido una nueva jornada técnica de Syngenta sobre “Buenas Prácticas Agrícolas en el manejo del suelo y el agua”. Estas jornadas están enmarcadas dentro de los compromisos de Syngenta marcados en su plan por una agricultura sostenible, “The Good Growth Plan”, y tienen como objetivo objetivo concienciar a los agricultores de la importancia de cuidar dos recursos claves como el suelo y el agua. Prácticas, como el uso de cubiertas vegetales en los cultivos leñosos pueden reducir la escorrentía hasta en un 60% y la erosión hasta un 98%.

A estas jornadas han asistido agricultores y técnicos locales para conocer, de forma totalmente práctica, cómo nuestros suelos desempeñan un papel fundamental en su relación con el manejo del agua y de los fitosanitarios en las explotaciones agrícolas. Un buen manejo del suelo nos ayuda claramente a aumentar la materia orgánica de nuestras parcelas, a retener el agua en el terreno, a evitar la compactación y la erosión del suelo, consiguiendo a medio y largo plazo mejores producciones. Así, la mejor práctica para la protección del suelo en el caso de las viñas es, sin duda, el uso de cubiertas vegetales.En la jornada se han realizado diversas pruebas sencillas con las que los agricultores pueden aprender a conocer el tipo de suelo que tienen en sus explotaciones, como son la textura, su estructura y la materia orgánica. Conocer la calidad de un suelo es el primer paso para poder aplicar técnicas agrícolas que eviten los dos principales problemas que tienen nuestros suelos: la erosión y la compactación.

También se ha mostrado cómo la gestión del suelo está directamente relacionada con la gestión del agua. Con diversas pruebas en campo se ve claramente cómo un suelo mal gestionado no retiene el agua de lluvia, que se lleva en una mínima pendiente gran parte del suelo, provocando la erosión. También se ve en otra prueba como un suelo compactado no permite que el agua se filtre y se quede en el terreno.

Por último, en la jornada se habló del proyecto Operación Polinizador y de la implantación de márgenes multifuncionales para potenciar la aparición de polinizadores y fauna auxiliar beneficiosa para el cultivo. Muchas bodegas están ya implantando este tipo de márgenes en sus viñedos, que les ayudan a fomentar la biodiversidad, mejorar la sanidad del cultivo y ser más sostenibles.

La agricultura ecológica tiene que ser más innovadora y necesita más las herramientas digitales para resolver con éxito algunos problemas

El productor en ecológico sufre menos las crisis que el convencional y estará mejor preparado para afrontar los retos de la nueva PAC

Francisco Javier Maté. Subdirector general de Calidad Diferenciada y Agricultura Ecológica del MAPAMA

El subdirector general de Calidad Diferenciada y Producción Ecológica del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Javier Maté, ha asegurado que el productor en ecológico “sufre menos” cuando se produce una crisis “que el agricultor convencional”.
En declaraciones a Efeagro, Maté ha incidido en que la rentabilidad de los agricultores y de los ganaderos ecológicos está mejorando, ayudada por la tendencia creciente del consumo y del mercado que repercute “positivamente” para que estos profesionales, que “tienen mayores costes de producción”, alcancen “un precio justo y equitativo”.
Esta agricultura está también pendiente de la reforma de la PAC y Maté subraya que este tipo de producción será de las “mejores preparadas” para “afrontar los retos” de la próxima Política Agrícola Común.
Maté ha considerado que la nueva programación estará más dirigida a las políticas medioambientales y eso cree que beneficiará al sector ecológico.
Según ha señalado, las negociaciones actuales plantean un “cambio sustancial” para implementar medidas basadas en indicadores de evolución agronómicos en los que tienen “mucha importancia” las materias relacionadas con el concepto de ecología.
Es un sector, además, que, en comparación con otros, goza de un “mayor entendimiento e interrelación” entre los eslabones de su cadena alimentaria: “Aquí, los papeles y roles de cada uno de los actores de la cadena están funcionando”.
No obstante, “hay veces” que el agricultor lleva sus productos fuera de España para transformarlos porque percibía así mejores precios pero “esto está cambiando” gracias a que la industria “lo ha entendido” y “muchas firmas relevantes están teniendo ya una línea producción en ecológico”.
Por otro lado, considera que la producción orgánica “tiene que estar en la misma onda” que el resto de los sectores agroalimentarios en cuanto a su apuesta por la innovación y el desarrollo tecnológico, porque esas herramientas de la agricultura digital le van a permitir afrontar con mayor éxito algunos problemas. Según Maté, producir en ecológico no significa en ningún caso ir contra la novedad y el progreso porque incluso requiere más investigación y buscar nuevas vías para resolver algunas situaciones y poder adaptarse a los métodos de produción sin usar, por ejemplo, productos químicos de síntesis.
La promoción es clave en las políticas que el MAPA desarrolla en torno a este área productiva con la intención de “apoyar su evolución, su consolidación” y “hacer valer” su contribución en la lucha contra el cambio climático y la protección medioambiental.
Maté ha detallado que el programa actual Alimentos de España se centrará “mucho” en el sector orgánico al considerar que es un “puntal de apoyo muy importante” para la promoción de los alimentos nacionales.
El sector ecológico además “puede ser un estímulo” que fije población en el medio rural y resulte “atractivo” para los jóvenes y las mujeres que quieran emprender en este área agrícola que aporta un “valor añadido” sobre la convencional.
España, con algo más de dos millones de hectáreas cultivadas (datos 2017), es el primer país en superficie ecológica de la UE y el quinto del mundo por detrás de Australia, Argentina, EEUU y China.
En 2017, el área cultivada subió un 3,14% respecto al año anterior y un +5,8 % respecto al crecimiento medio anual de los últimos cinco años.
Actualmente, el 8,2% de la superficie agraria útil en España se dedica ya a la producción en biológico.
El volumen de producción en 2017 fue de 1,64 millones de toneladas con un valor de 1.829 millones de euros, según los datos aportados por el Ministerio. 

Publican la guía perfecta para medir la sostenibilidad de los suelos agrícolas en un proyecto de agricultura digital

Una sesión de trabajo para desarrollar el proyecto DiverFarming

Un equipo técnico e investigador de la Universidad de Córdoba (UCO), en colaboración con empresas agrarias, ha publicado el “Manual de análisis de planta y suelo para sistemas agrícolas” que se presenta como “guía perfecta” para potenciar una agricultura sostenible.
Desde la UCO han explicado que la publicación se convierte en uno de los primeros resultados prácticos del proyecto “Diverfarming”, en el que participa la Universidad de Córdoba con otros grupos y empresas de España y otros países de la UE y que cuenta con financiación europea, que se centra en la propagación de la diversificación de cultivos y el uso de prácticas de bajos insumos como estrategias básicas de una agricultura sostenible en Europa.

El proyecto DiverFarming había nacido con el propósito de desarrollar y probar diversos sistemas de cultivo (rotaciones, rotaciones inter-anuales y asociación de cultivos para alimentos, piensos y productos industriales) con prácticas de bajos insumos para incrementar la productividad de la tierra y la calidad de los cultivos y reducir las exigencias de maquinaria, fertilizantes, pesticidas, energía y agua.

¿Qué indicadores son los que revelan si un sistema agrícola está siendo sostenible? ¿Y qué métodos serían los más fiables para medirlos? Un equipo integrado por personal técnico e investigador, en colaboración con propietarios de empresas agrarias, ha publicado el ‘Manual de análisis de planta y suelo para sistemas agrícolas’ (Handbook of plant and soil analysis for agricultural systems) con el objetivo de responder a estas preguntas. Esta publicación se convierte así, en uno de los primeros resultados prácticos del proyecto Diverfarming, financiado por el programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea y centrado en la propagación de la diversificación de cultivos y el uso de prácticas de bajos insumos como estrategias básicas de una agricultura sostenible en Europa.

Tras un año de trabajo que comenzó con un taller sobre muestreo de suelos en Trier (Alemania), el pasado enero, el equipo científico ha logrado consensuar un listado de indicadores efectivos para determinar la sostenibilidad de los sistemas agrarios mediante la medida in situ de las propiedades de cultivo y del suelo donde crecen.

Coordinados por 3 subgrupos de trabajo especializados en el estudio de la producción y calidad del cultivo, el impacto de la diversificación en la biodiversidad y en el impacto medioambiental de la diversificación; los integrantes de Diverfarming han desarrollado una serie de hitos a partir de los que saber si el sistema está funcionando o no. Concretamente, la guía para los agricultores y gestores agrícolas propone como marcadores la producción, la calidad de la cosecha, la composición nutricional de la misma, la incidencia de plagas y enfermedades, la fertilidad y calidad del suelo, el secuestro de carbono, las emisiones de gases de efecto invernadero y la biodiversidad. Para ello, el equipo de Diverfarming ha seleccionado los métodos más adecuados para medirlos.

El manual se divide en tres secciones principales: i) análisis de plantas y cultivos, ii) análisis físico-químicos del suelo y iii) análisis biológicos del suelo, que recogen un total de 90 procedimientos para analizar planta, cosecha y suelo. Está publicado por la Universidad Politécnica de Cartagena y es de libre acceso. Se puede consultar aquí.

Diverfarming es un proyecto financiado por el Programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea, dentro del reto de “Seguridad alimentaria, agricultura y silvicultura sostenibles, investigación marina, marítima y de aguas interiores y bioeconomía” en el que participan las Universidades Politécnica de Cartagena y Córdoba (España), Tuscia (Italia), Exeter y Portsmouth (Reino Unido), Wageningen (Países Bajos), Trier (Alemania), Pècs (Hungría) y ETH Zúrich (Suiza), los centros de investigación Consiglio per la ricerca in agricoltura e l’analisi dell’economia agraria (Italia), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (España) y el Instituto de Recursos Naturales LUKE (Finlandia), la organización agraria ASAJA y las empresas Casalasco y Barilla (Italia), Arento, Disfrimur Logística e Industrias David (España), Nieuw Bromo Van Tilburg y Ekoboerdeij de Lingehof (Países Bajos), Weingut Dr. Frey (Alemania), Nedel-Market KFT y Gere (Hungría) y Paavolan Kotijuustola y Polven Juustola (Finlandia).

La FAO se muestra pesimista respecto a los precios de los productos agrícolas en 2019 por la débil demanda

Los precios internacionales de los alimentos básicos podrían descender todavía más este año por la debilidad de la demanda, después de que se contrajeran el 3,5 % anual en 2018, según pronósticos de la FAO.
El experto de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) Adam Prakash subrayó hoy a Efe que en principio no se esperan problemas de producción para 2019, mientras que sí existe “cierta ralentización económica a nivel global, particularmente en China”, que puede influir en la demanda.
De esta forma, aseguró, el índice de la FAO que mide la evolución de los precios de los alimentos “podría caer más por la débil demanda” este año.
En 2018, este indicador registró un promedio de 168,4 puntos, un 3,5 % menos que en 2017 y un 27 % menos que el máximo alcanzado en 2011.
Los valores que más bajaron fueron los del azúcar (el 22% anual), seguidos de los de los aceites vegetales (15 %), los productos lácteos (4,6 %) y la carne (2,2 %).
Por el contrario, los precios de los principales cereales se incrementaron en ese periodo el 9% “debido sobre todo a cierta escasez de trigo y maíz en el suministro, pero no es el caso este año”, según Prakash.
Aunque pueden registrarse eventos meteorológicos extremos o brotes de enfermedades que causen escasez puntual de oferta, el experto precisó que todavía existen importantes excedentes para compensar.
Prakash agregó que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China son una fuente de “incertidumbre”, sobre todo teniendo en cuenta que el gigante asiático “es uno de los grandes actores en el mercado global como importador de materias primas”.
Las negociaciones actuales entre las dos potencias van encaminadas a evitar que EEUU eleve los aranceles que mantiene a productos chinos a cambio de que, por ejemplo, Pekín compre soja estadounidense.
En ese mercado, Prakash explicó que China podría estar buscando otras formas de abastecerse, estrategia que puede beneficiar a otros productores de soja como Brasil y Argentina.
También han despertado inquietud en los analistas los resultados del censo agrícola que anunció China a finales del año pasado y que presentan una revisión al alza de 312 millones de toneladas de cereales en una década, el equivalente a la producción anual de la Unión Europea.
El especialista de la FAO expresó sus dudas respecto a la “veracidad” de esas cifras y al impacto de esa producción adicional, ya sea en forma de más reservas o menos compras internacionales, un elemento más de “incertidumbre” en el comercio global.

La FAO considera que la revolución verde ha tocado techo y pide a los investigadores un enfoque más sostenible de la agricultura

La agricultura mundial debe evolucionar hacia un modelo más sostenible y de más calado que el que tuvo hace décadas la Revolución Verde, que aumentó la productividad pero dejó sin resolver otros problemas, según la FAO.

sede de la FAO en Roma

“Hemos llegado al límite del paradigma de la revolución verde”, asegura el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. “No podemos seguir produciendo alimentos de la misma forma en que lo hemos hecho”, apoyados en técnicas agrícolas intensivas, insumos químicos y mecanización, y “necesitamos cambiar a un enfoque más integrado sobre la sostenibilidad”, añadió en el curso de una mesa redonda en la sede de la FAO.

La intervención del Director General se produjo en la presentación de una nueva publicación, Agricultura y alimentación sostenibles: un enfoque integrado, que pretende presentar las evidencias más avanzadas sobre cómo la agricultura sostenible puede mejorarse continuamente a diferentes niveles.

Para Graziano da Silva, el libro es una contribución fundamental que subraya la importancia de que los marcos normativos se adapten correctamente a los desafíos planteados por el cambio climático y la creciente población mundial.

Las políticas se necesitan sobre todo para abordar los conflictos de interés que surgen inevitablemente en medio de la necesidad de cambio, dijo. Al citar la necesidad de mejorar los ingresos y oportunidades dentro y fuera del sector agrícola para las comunidades rurales de todo el mundo –en especial en el mundo en desarrollo-, señaló que, con demasiada frecuencia, tratar de introducir con calzador nuevas técnicas a los patrones existentes no logra “integrar a todos los actores e intereses y poder avanzar”.

Por este motivo añadió que “la única manera de unirlos y armonizar las cosas para progresar es revisar las políticas y orientaciones”.

El libro, en el que participan 78 científicos, aborda la forma de lograr una agricultura sostenible integrando distintos enfoques.

Director General de la FAO, José Graziano da Silva

Uno de sus editores, Shivaji Pandey, explicó en un acto que se debe buscar un alcance mayor al de la Revolución Verde, que desde la década de 1960 significó el uso intensivo de los recursos naturales y de grandes insumos como pesticidas químicos, incrementando así los rendimientos agrícolas a costa de un alto impacto ambiental.
Sus principios sirvieron para “salvar mil millones de vidas” del hambre, al mejorar la productividad de unos pocos cultivos como el trigo o el trigo, principalmente en la India y Pakistán. Según Pandey, ahora el objetivo de la publicación es conseguir una agricultura y alimentación sostenibles a nivel global que incluyan todos los sectores – agricultura, ganadería, bosques, pesca y acuicultura- y que sirvan también para reducir la pobreza rural, garantizar la nutrición de toda la población, cuidar el medioambiente y hacer frente al cambio climático.
Para eso llamó a fomentar la comunicación y el flujo de información entre los productores, los científicos, los políticos y las instituciones, además de “facilitar la participación de un sector privado bien regulado”.
Empoderar a las mujeres, invertir recursos públicos y mejorar el acceso al crédito y los mercados para los agricultores fueron otras de las recetas mencionadas por el experto de la FAO.
Según la agencia, la producción agrícola debería crecer un 40% para acabar con el hambre en el mundo para 2050, cuando habrá cerca de 10.000 millones de individuos, siempre que los sistemas productivos sean más sostenibles y la distribución de ingresos y alimentos más equitativa.
Actualmente se calcula que 815 millones de personas pasan hambre y el 40% de la población adulta tiene sobrepeso en un mundo cada vez más afectado por la degradación de las tierras, la escasez de agua, la contaminación, la pérdida de biodiversidad y las emisiones de gases de efecto invernadero.
En contraposición, la publicación llama a desarrollar políticas que creen empleo y generen ingresos, maximicen la eficiencia en el uso de los recursos, reduzcan las pérdidas y desperdicios de alimentos, y protejan los recursos naturales.

EL NUEVO LIBRO

El libro, un volumen de 585 páginas publicado por la FAO junto con la Academic Press Division de la editorial Elsevier, reúne el trabajo de 78 expertos de la FAO, así como de una amplia gama de universidades y organizaciones de todo el mundo.

Está estructurado en 48 capítulos y cinco secciones, abarcando temas que van desde la demografía y la pobreza rural hasta la biodiversidad y la escasez de agua, al tiempo que incluye ejemplos viables de cómo aumentar la productividad agrícola mediante la integración de diferentes sectores, sin dañar -e incluso aumentando- el capital social y ambiental existente.

Sus análisis apuntan a identificar y equilibrar las compensaciones que suelen surgir y resaltar iniciativas exitosas de gobernanza y políticas para resolverlos a nivel mundial y nacional.

Los gobiernos, científicos, la sociedad civil y el sector privado necesitan una comprensión común de los conceptos, métodos y estrategias, que “no deben hacerse de forma aislada, sino mediante una visión integral de los sectores”, señaló Clayton Campanhola, editor jefe de la publicación y Jefe del Programa estratégico de la FAO de Agricultura Sostenible.

La sección final del libro se centra en investigación e innovación, políticas e incentivos, movilización de recursos y gobernanza e instituciones, las cuatro áreas consideradas más importantes para las transformaciones estructurales relevantes y necesarias para los sistemas alimentarios y agrícolas sostenibles. Termina con una serie de recomendaciones que -si se adaptan y son adoptadas- mejorarían la productividad y sostenibilidad de los sistemas agrícolas y alimentarios.

Reunir a un conjunto tan amplio de expertos para trabajar juntos y producir el libro demuestra el compromiso de la FAO de colaborar a través de asociaciones. El propio marco de programas estratégicos de la Organización está diseñado para generar una mayor colaboración de “toda la FAO” en los diferentes sectores.

La nueva publicación está dirigida a responsables de las políticas, profesionales de la investigación y extensión agrícola y del desarrollo y estudiantes y docentes de ciencias biológicas, sociales y agrícolas. Complementa la obra publicada recientemente por la FAO Transformar la alimentación y la agricultura para alcanzar los ODS, que describe 20 acciones interconectadas que conducen hacia los cambios transformadores requeridos.

Drones e inteligencia artificial para el control futuro de los requisitos de la PAC en Navarra

El Gobierno de Navarra ha anunciado que inicia el control por satélite del sistema de ayudas de la Política Agraria Común, sustituyendo así el que se efectuaba sobre el terreno.
De esta forma se implantará progresivamente una monitorización de las superficies declaradas por los agricultores mediante satélites, empezando por 2.300 hectáreas de Zizur, Galar, Cendea de Olza y Noain-Valle de Elorz.
La monitorización se basa en una fotointerpretación automática de las imágenes de los satélites Sentinel del Programa Copernicus, lo que supone un cambio de paradigma en la forma de entender los controles sobre el terreno de las superficies agrarias declaradas.
Además, incluye un sistema de alarmas previas, que tienen por objeto evitar que el agricultor cometa errores al presentar la declaración, y un sistema de avisos para que pueda aportar pruebas concluyentes o incluso modificar su solicitud de ayudas, a fin de evitar reducciones y sanciones.
De forma progresiva este sistema se irá extendiendo y a él se sumará la utilización de otras nuevas tecnologías como los drones, las fotos geoetiquetadas o la inteligencia artificial.
El objetivo marcado por la Comisión Europea es que en unos años se controlen por este método la mayoría de ayudas de la PAC y el 100% de las superficies por la que se solicitan estas ayudas para ganar eficacia y rebajar costes, al necesitar menos tiempo para las operaciones.
Además, el Gobierno destaca que los productores también podrán usar esa información cartográfica real para monitorizar sus cultivos.
Hasta el próximo 30 de abril está abierta la campaña de solicitud de ayudas de la PAC 2019, que permitirá a más de 13.000 personas en Navarra presentar la Solicitud Única de las ayudas directas.
El presupuesto total de las subvenciones asciende a 100 millones de euros, que se podrán abonar en forma de anticipos a partir del 16 de octubre y el saldo a partir del 1 de diciembre.
La presentación de la solicitud única deberá hacerse vía telemática y comprende el régimen de pago básico, el pago para prácticas beneficiosas con el medio ambiente (pago verde), el pago para jóvenes que comiencen su actividad, así como las ayudas pertenecientes al régimen de pequeños agricultores y agricultoras.
También se incluyen ayudas asociadas a profesionales del agro, los cultivos proteicos, los frutos de cáscara, las legumbres de calidad y la remolacha azucarera, las ayudas asociadas a los ganaderos y ganaderas de vacuno, a nodrizas, leche y cebo, y de ovino y caprino, entre otras.
También se ha abierto el plazo de presentación de las solicitudes de pago de las medidas de desarrollo rural incluidas en el ámbito del sistema integrado de gestión y control (por superficie y ayudas ganaderas), la solicitud de cesión de derechos de pago básico y la solicitud de derechos para la Reserva Nacional de Pago Básico

Luis Márquez: Es necesario “cerrar el ciclo” en la actividad agrícola ante la subida del precio de los medios de producción y de las materias primas en en los próximos años

La Feria AGRARIA 2019 celebrada en Valladolid acogió el pasado día 31 de enero la conferencia que llevó por título ‘La economía circular aplicada a la Agricultura’, impartida por Luis Márquez, Doctor Ingeniero Agrónomo y colaborador de la revista TIERRAS. El profesor Márquez desarrolló una presentación en la que incidió sobre las claves en las que se asienta la denominada economía circular, un término cada vez más ligado al sector primario. Esta nueva corriente defiende ante todo la tesis de la reutilización de los residuos procedentes de la actividad agrícola y ganadera como recursos necesarios para hacer sostenible la labor de los profesionales del campo y del sector en su conjunto. Según Márquez, la función clorofílica de las plantas en cuanto a que procesan la luz solar para convertirla en energía es “el mejor ejemplo de economía circular”.

Otro ejemplo de economía circular pero de sectores distintos al agrario es la modificación de ciertos componentes usados, como sucede en el sector aeronáutico, para su posterior reincorporación a los aviones comerciales como materiales reparados y “con niveles óptimos de calidad”. Bajo esta filosofía Márquez, cuya especialidad es precisamente la maquinaria agrícola, se refirió a la posibilidad de implementar este reciclado en los equipos que trabajan en el campo con el fin de reducir su nivel de achatarramiento.

La ponencia arrancó haciendo referencia a la condicionalidad recogida en la PAC, una serie de requisitos de carácter medioambiental vinculados a un determinado porcentaje de ayudas que perciben directamente los agricultores. Esta medida asociada a la PAC va a tender a “presionar” a los beneficiarios de las ayudas en años sucesivos con el objetivo de lograr su compromiso con la economía circular. De su puesta en práctica se espera conseguir un aumento de la productividad agraria ante “el reto que supone alimentar a 9.100 millones de habitantes en todo el mundo que se esperan alcanzar en el año 2050, toda vez que otras opciones como puede ser la agricultura ecológica han sido descartadas para alcanzar esta meta”.

Para el experto, una de los factores que va a acelerar la adopción de las premisas contenidas en la economía circular es el progresivo aumento de precio que van a experimentar “tanto los medios de producción como las materias primas agrarias en los próximos años”. Por otro lado, la conocida como ‘Revolución Azul’ que vivimos actualmente es la que sitúa al recurso del agua como el principal factor limitante dentro de la producción sostenible de alimentos. Por esta razón, la economía circular plantea resolver de manera local un problema de dimensiones globales. En un mundo en el que solo el 5% del agua del planeta es dulce, la agricultura consume el 70% de este recurso. Un dato que, sin embargo, fue matizado al señalar que no solo la agricultura y su industria asociada son las que consumen agua en sus procesos productivos. En este sentido, las recomendaciones de los expertos a la hora de encarar este reto es la puesta en marcha de medidas en tres direcciones: el ahorro de agua mediante la optimización de los sistemas de distribución; su acumulación efectiva en infraestructuras específicas como son los embalses; y la depuración de este recurso a través de métodos como la desalación del agua de mar.

Otro de los factores que ya están determinando el futuro de la agricultura es el cambio climático. A este respecto, Luis Márquez recordó que se trata de un factor en el que sobre todo influyen el agua y el clima pero que no necesariamente es negativo para todo el mundo. “En Rusia por ejemplo es posible que unos 40 millones de hectáreas hasta ahora mismo en desuso, puedan entrar en producción a corto plazo por el aumento de la temperatura media registrada en esa zona del planeta”.